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Carta de la Fundadora

 

Carta de la fundadora


Han sido 11 años desde que nació Rolling Rocks de un “accidente”. Cuando se rompió uno de mis collares favoritos y era evidente que no podría conseguir otro igual, decidí ir a una tienda de bisutería y comprar las piezas necesarias para arreglarlo. Con el material sobrante elaboré un collar muy sencillo con un dije dorado. Al usarlo en mi día a día un familiar me preguntó en dónde había comprado el collar que llevaba puesto y le conté lo que había pasado. Inmediatamente me pidió que le hiciera 3 piezas iguales para unos regalos que tenía. Con un poco de insistencia accedí a hacerlos y poco a poco entre amigas y familiares se empezó a correr la voz de que yo hacía joyería.


Emprendí. De ir de casa en casa con cita, a crear un showroom en el sótano sin uso de la oficina de mi papá, después de 2 años abrí mi primer tienda física en una plaza comercial. Ese fue el momento en que supe que Rolling Rocks, más que una tienda de accesorios, era un lugar dónde podías sentirte segura de ti misma al dejar que tu creatividad hable a través de tu estilo. “La moda tiene el poder de hablar por sí sola y nos permite expresarnos sin decir una palabra.”


Al día de hoy nuestros accesorios han llegado a un aproximado de más de 100,000 personas. El mundo ha cambiado, la moda ha cambiado, nuestros accesorios han cambiado pero nuestra misión sigue siendo la misma: Que te sientas hermosa y segura de ti misma al usar o regalar alguna de nuestras piezas sin que el presupuesto sea un obstáculo.


Así que gracias por confiar en el proyecto de una mujer que hace 11 años pudo emprender haciendo lo que más le gusta. ¿Qué le espera a Rolling Rocks en los siguientes años? No lo sabemos. Por ahora tenemos metas y sueños por los que trabajamos todos los días para que Rolling Rocks siga creciendo contigo y pueda acompañarte en esos momentos mágicos de la vida.


Gracias,

Regine R.